REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – DOMINGO DE PASCUA

VERDADERAMENTE HA RESUCITADO EL SEÑOR

Domingo de Pascua

Este domingo es el día para gritar con fuerza: «Verdaderamente ha resucitado el
Señor». Encendamos las luces de la fe, recuperemos el uso de la palabra. Fuera los
rumores, las dudas y vacilaciones. Pronunciemos afirmativa y claramente:
«Verdaderamente ha resucitado el Señor».
Esto conduce al testimonio, y el testimonio puede conducir, antes o después, al
martirio. Empiezan el acoso, la antipatía, el ataque, de unos y de otros, por unos
motivos o por otros. Entonces, el miedo, la inseguridad, conducen al silencio, al
disimulo, al anonimato. Y poco a poco, conforme uno va ocultando su pertenencia y
su confesión, la fe va desapareciendo. Hoy hay tantos mártires en tantos lugares.
Personas que dan la cara para mantener la fe en la plaza pública, para defender la
vida frente al aborto y la eutanasia, médicos que se juegan su porvenir y el pan de
sus hijos, fieles y sacerdotes que mueren en atentados en países donde la Iglesia
está perseguida, familias que tienen que hacer sus maletas y emigrar para empezar
y tratar de vivir con un mínimo de seguridad…
Es tiempo de martirio, es tiempo de confesión de fe. No basta ser bueno, porque no
se puede ser bueno si no se recibe la bondad de Dios, que viene por la fe:
«Verdaderamente ha resucitado el Señor».

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