Unidos en la oración por Haití:

Nuestra parroquia con la Iglesia perseguida

Este pasado fin de semana, coincidiendo con el Domingo 12 del Tiempo Ordinario, nuestra comunidad parroquial volvió a unirse en una misma intención: la oración por los cristianos que sufren persecución a causa de su fe en todo el mundo.

Como ya es una bendita costumbre en nuestra parroquia, dedicamos las tres misas del fin de semana (el sábado a las 19:00 h y el domingo a las 10:00 h y 12:00 h) a esta crucial intención.

En esta ocasión, nuestro mapa mundi de la oración nos llevó a fijar la mirada y el corazón en Haití, un país sumido en una profunda crisis donde nuestros hermanos en la fe dan la vida cada día.

El grupo parroquial de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) fue el encargado de animar y dar sentido a la liturgia de estas celebraciones. Ya desde el inicio, se recordó a toda la asamblea que nos encontrábamos en el tercer domingo de mes, nuestro momento mensual de compromiso y recuerdo hacia la Iglesia sufriente.

Durante la celebración, el momento de la oración de los fieles cobró una fuerza especial al incluir una petición final dedicada a Haití, que fue acompañada por el sobrecogedor testimonio de dos religiosas asesinadas este año en dicho país. Su entrega incondicional nos recordó el verdadero precio de seguir a Jesús en mitad de la violencia.

Además, como signo visible de este calvario, la cruz del altar permaneció iluminada de color rojo desde el comienzo de la celebración, simbolizando la sangre vertida por tantos mártires de nuestro tiempo.

En el momento del ofertorio, la comunidad presentó ante el altar varios signos cargados de un profundo simbolismo:
▪️︎ Unas esposas: Como signo del secuestro, el cautiverio y la falta de libertad que padecen tantos cristianos en el mundo, y de manera muy cruda hoy en Haití.
▪️︎ La luz: Una vela encendida que representa la fe inquebrantable que estos hermanos mantienen viva en medio de la oscuridad de la persecución.
▪️︎ El pan y el vino: Signos de la fuerza que los cristianos perseguidos encuentran en la Mesa del Altar, donde Jesús se hace presente para sostenerlos en sus dificultades.

Queremos recordar a toda la comunidad que, debido a la llegada del verano y al periodo de vacaciones, durante los meses de julio y agosto no realizaremos esta actividad mensual.

Aprovechemos este tiempo de descanso para seguir teniéndolos presentes en nuestras oraciones particulares y recargar fuerzas. Retomaremos nuestro recorrido por el mapa mundi de la Iglesia perseguida en el mes de septiembre.

«Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él» (1 Corintios 12, 26).

Gracias a todo el grupo de Ayuda a la Iglesia Necesitada por su labor y a toda la comunidad por su oración ferviente y solidaria durante todo este curso.

¡Feliz y bendecido verano a todos!

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