La Fraternidad de San José celebra su Asamblea de Fin de Curso con la mirada puesta en el futuro

Con el corazón lleno de gratitud, la Fraternidad de San José celebró su asamblea de fin de curso, un encuentro fraterno que contó con una alta participación de sus miembros, asistiendo dos tercios de la fraternidad. Fue un momento privilegiado para echar la vista atrás, evaluar lo vivido y, sobre todo, dar gracias por los frutos de este año pastoral.

Durante la reunión se hizo un balance muy positivo de todo lo realizado a lo largo del año. Entre los hitos más significativos, se destacaron las Jornadas Josefinas celebradas en el Seminario, tres días de profunda comunión, reflexión y renovación espiritual.
Además, los miembros recordaron el ritmo constante que ha marcado la vida de la fraternidad y su compromiso con la comunidad durante el curso:

Formación y retiro: Cada trimestre se ha cuidado con esmero una sesión de formación y un pequeño retiro para alimentar el alma.
Celebraciones litúrgicas: Se vivieron con especial intensidad y devoción las dos grandes fiestas de nuestro patrón: el 19 de marzo (San José, Esposo de la Virgen) y el 1 de mayo (San José Obrero).

Vida parroquial y caridad: Junto a la colaboración habitual en las distintas actividades de nuestra parroquia, este año ha tenido un peso muy especial la vertiente solidaria. Se organizaron varios actos benéficos con el fin de recaudar fondos para los cristianos perseguidos. Gracias a la generosidad de todos, se han logrado reunir cerca de 2.500 € que serán donados a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Mirando al futuro, la fraternidad ya sueña con los proyectos para el próximo año. Entre las novedades compartidas, destaca la futura colaboración con la Parroquia del Patrocinio de San José en Talavera de la Reina, un lazo que se irá estrechando y que, con el tiempo, esperan que fructifique en una visita de hermandad a dicha parroquia.

Tras la asamblea, la jornada se transformó en pura oración. Los hermanos se unieron para rezar el Rosario de San José, seguido de la celebración de la Eucaristía votiva en su honor.

El broche de oro lo puso un emotivo turno de Adoración al Santísimo Sacramento. Toda la meditación giró en torno a la figura de San José, invitando a los presentes a reflexionar sobre cómo vivir una vida escondida en Cristo, siguiendo el ejemplo de silencio, entrega y humildad del santo custodio.

Alrededor de las 20:45 horas, la fraternidad concluyó el encuentro poniéndose unánimemente en las manos de San José, confiándole el descanso del verano y los frutos del próximo curso.

¡San José, ruega por nuestra fraternidad, por los cristianos perseguidos y por nuestra parroquia!

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