REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

LA FAMILIA, ESCUELA DONDE SE APRENDE A SER HUMANO
Lc 2, 22-40

Este año 2023, la Fiesta de la Sagrada Familia, instituida por el papa León XIII,
cumple 150 años. En estos días familiares de Navidad está bien reflexionar sobre la
familia. Escogemos como modelo de familia a la familia de Nazaret. Aunque
sabemos muy poco de ella, hemos diseñado sobre ella el ejemplar de familia
cristiana, como comunidad de amor y vida. Jesús nació en esa familia y en ella,
creció en estatura, sabiduría y gracia. Jesús, en eso y en todo, fue igual a nosotros.
Por eso podemos ser como él, hacer lo que él hizo y como él lo hizo. Y todo empezó
en Nazaret. La familia de Jesús fue una familia normal judía en la Palestina del siglo
I, en una cultura mediterránea, bajo el Imperio romano, en un modelo romano de
familia patriarcal. También nosotros iniciamos nuestra vida en un contexto
espacio-temporal que troquela nuestra evolución posterior. La familia es el clima
apropiado para el desarrollo de la persona humana. Es un marco de humanización.
Los cuidados familiares son condición necesaria para un desarrollo normal, sano y
son fundamento para las etapas evolutivas posteriores. Los humanos quedamos
troquelados, marcados, por las experiencias primarias en la familia o contexto en
que nos iniciamos como vivientes. Estas experiencias son indelebles.
Además, para los creyentes cristianos, la familia no es solo eso. Es un sacramento.
Un signo de lo que es Dios en ella y en nosotros. Un lugar privilegiado para
experimentar una imagen viva y activa de Dios: Una Presencia amorosa y
cuidadora. La familia nos troquela en humanidad, cuidados, bondad, belleza y
estilo de vida bienaventurada. Si no hay familia no hay ser humano pleno. Toda
familia es divina si es verdaderamente humana (Fr. Marcos dixit). Tener un padre y
una madre es como un tesoro, decía la sabiduría antigua, porque sin padre y sin
madre no se puede ser persona. No tenemos otra manera de venir al mundo, de
crecer, de madurar y ello forma parte del misterio de la creación de Dios. Por eso el
misterio de ser padres cristianos no puede quedar reducido solamente a lo
biológico. Supone hacer de la familia cristiana una relación de amor, respeto,
comprensión, cuidado y ayuda. Todo modelo de familia que favorezca el desarrollo
humano es cristiano. La Palabra de Dios hoy nos da pistas para lograrlo.
El Evangelio, de Lucas, nos presenta la realización del rito de la Purificación de
María y la presentación de Jesús, que como todo judío primogénito debía ser
consagrado al Señor. Una escena típicamente judía. Al final del mismo se afirma
que “el niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la
gracia de Dios estaba con él”. El niño iba creciendo como todos, porque somos un
proyecto o diseño a desarrollarse evolucionando por etapas. Tenemos que
aprender a ser mientras existimos.
Hoy es Fin de Año. Día de acción de gracias y buenos propósitos. ¡¡¡Feliz Año
Nuevo!!!

Mª África de la Cruz

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