REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – EPIFANÍA DEL SEÑOR

Es obligado decir una palabra sobre ellos, porque son un modelo de respuesta a la llamada del Señor. En esta historia hay otros personajes que «brillan» siniestramente, caso de Herodes; o que están totalmente apagados, caso de pontífices y letrados. Pero estos magos son encantadores, hombres abiertos, disponibles, constantes, generosos, es decir, hombres creyentes, hombres de fe admirable. Diríamos que tienen hambre de Dios: que le desean con fuerza y le buscan con esfuerzo; que le reconocen y le acogen con entusiasmo, a pesar de las dificultades; que se dejan cambiar por él.

Entre todos los aspectos, podíamos destacar su deseo y su búsqueda de Dios. El problema nuestro es que estamos tan entretenidos y satisfechos, que ya no deseamos a Dios ni lo buscamos. Tenemos otros ídolos más cercanos y asequibles. «El hombre ya no busca a Dios», confesaba ·Pablo-VI.

«Sin embargo», decía, «la búsqueda de Dios en Cristo, es la brújula de la vida, y es una búsqueda que debe realizarse en todos los senderos de la experiencia humana… Dios debe ser buscado… Cristo está en la encrucijada de todos los caminos para quien sabe buscarlo y hallarlo».

El camino de los magos es también un signo de todos los caminos. Al final, si se sabe seguir la propia estrella y si no nos cansamos fácilmente. al final de todos los caminos, encontraremos al Dios de Jesucristo.

Todos los caminos llevan a Dios. Sea el camino de la oración: sea el del estudio de la verdad: sea el de la comunidad y la familia; sea el del servicio y la entrega: sea el de la profesión y el trabajo; sea el del dolor y la enfermedad; sea el del desprendimiento y la solidaridad. En todos los caminos de la vida siempre aparecerá una estrella que nos conduzca hasta Cristo.

Necesitamos lucidez para descubrir la estrella, que puede ser algo o alguien muy sencillo, y decisión de seguirla hasta el f1nal. Y necesitamos, previamente, lo más importante: hambre de Dios, deseo grande de encontrar a Dios. 

CARITAS

UN AMOR ASI DE GRANDE

ADVIENTO Y NAVIDAD

1990/90-2.Págs. 168

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