REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – DOMINGO 6° DEL TIEMPO ORDINARIO

CONTRA LA EXCLUSIÓN

En la sociedad judía, el leproso no era solo un enfermo. Era, antes que nada, un
impuro. Un ser estigmatizado, sin sitio en la sociedad, sin acogida en ninguna parte,
excluido de la vida. El viejo libro del Levítico lo decía en términos claros: «El
leproso llevará las vestiduras rasgadas y la cabeza desgreñada… Irá avisando a
gritos: Impuro, impuro. Mientras le dura la lepra será impuro. Vivirá aislado y
habitará fuera del poblado» (13,45-46).
La actitud correcta, sancionada por las Escrituras, es clara: la sociedad ha de
excluir a los leprosos de la convivencia. Es lo mejor para todos. Una postura firme
de exclusión y rechazo. Siempre habrá en la sociedad personas que sobran.
Jesús se rebela ante esta situación. En cierta ocasión se le acerca un leproso
avisando seguramente a todos de su impureza. Jesús está solo. Tal vez los
discípulos han huido horrorizados. El leproso no pide «ser curado», sino «quedar
limpio». Lo que busca es verse liberado de la impureza y del rechazo social. Jesús
queda conmovido, extiende su mano, «toca» al leproso y le dice: «Quiero. Queda
limpio».
Jesús no acepta una sociedad que excluye a leprosos e impuros. No admite el
rechazo social hacia los indeseables. Jesús toca al leproso para liberarlo de miedos,
prejuicios y tabúes. Lo limpia para decir a todos que Dios no excluye ni castiga a
nadie con la marginación. Es la sociedad la que, pensando solo en su seguridad,
levanta barreras y excluye de su seno a los indignos.
Qué fácil es pensar en la «seguridad ciudadana» y olvidarnos del sufrimiento de
pequeños delincuentes, drogadictos, prostitutas, vagabundos y desarraigados.
Muchos de ellos no han conocido el calor de un hogar ni la seguridad de un trabajo.
Atrapados para siempre, ni saben ni pueden salir de su triste destino. Y a nosotros,
ciudadanos ejemplares, solo se nos ocurre barrerlos de nuestras calles. Al parecer,
todo muy correcto y muy «cristiano». Y también muy contrario a Dios.

José Antonio Pagola
Publicado en www.gruposdejesus.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *