REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – DOMINGO 3° DE CUARESMA

¿QUÉ RELIGIÓN ES LA NUESTRA?

Todos los evangelios se hacen eco de un gesto audaz y provocativo de Jesús dentro
del recinto del Templo de Jerusalén. Probablemente no fue muy espectacular.
Atropelló a un grupo de vendedores de palomas, volcó las mesas de algunos
cambistas y trató de interrumpir la actividad durante algunos momentos. No pudo
hacer mucho más.
Sin embargo, aquel gesto cargado de fuerza profética fue lo que desencadenó su
detención y rápida ejecución. Atacar el Templo era atacar el corazón del pueblo
judío: el centro de su vida religiosa, social y política. El Templo era intocable. Allí
habitaba el Dios de Israel. ¿Qué sería del pueblo sin su presencia entre ellos?,
¿cómo podrían sobrevivir sin el Templo?
Para Jesús, sin embargo, era el gran obstáculo para acoger el reino de Dios tal como
él lo entendía y proclamaba. Su gesto ponía en cuestión el sistema económico,
político y religioso sustentado desde aquel «lugar santo». ¿Qué era aquel Templo?,
¿signo del reino de Dios y su justicia o símbolo de colaboración con Roma?, ¿casa
de oración o almacén de los diezmos y primicias de los campesinos?, ¿santuario del
perdón de Dios o justificación de toda clase de injusticias?
Aquello era un «mercado». Mientras en el entorno de la «casa de Dios» se
acumulaba la riqueza, en las aldeas crecía la miseria de sus hijos. No. Dios no
legitimaría jamás una religión como aquella. El Dios de los pobres no podía reinar
desde aquel Templo. Con la llegada de su reinado perdía su razón de ser.
La actuación de Jesús nos pone en guardia a todos sus seguidores y nos obliga a
preguntarnos qué religión estamos cultivando en nuestros templos. Si no está
inspirada por Jesús, se puede convertir en una manera «santa» de cerrarnos al
proyecto de Dios que Jesús quería impulsar en el mundo. Lo primero no es la
religión, sino el reino de Dios.
¿Qué religión es la nuestra?, ¿hace crecer nuestra compasión por los que sufren o
nos permite vivir tranquilos en nuestro bienestar?, ¿alimenta nuestros propios
intereses o nos pone a trabajar por un mundo más humano? Si se parece a la del
Templo judío, Jesús no la bendeciría.

José Antonio Pagola
Publicado en www.gruposdejesus.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *