EVANGELIO DEL DÍA

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:
«En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

COMENTARIO

La protección de Dios

En la primera lectura, se nos narra el asedio por parte de Nabucodonosor, rey de Babilonia, de Jerusalén y de cómo se apoderó de los tesoros del templo para llevarlos al templo de su dios. También quiso rodearse de los mejores jóvenes judíos para que le sirviesen en su palacio. A los que quiso formar en esta dirección durante tres años para que pudiesen servir al rey, proporcionándoles incluso comida de su mesa real.

Entre ellos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías que quisieron permanecer fieles a Yahvé, su Dios, manteniendo la leve comida judía y rechazando la comida real que se les ofrecía, prohibida para un buen judío. Todo ello les mantuvo en buena forma física. Y además Dios les concedió un mayor conocimiento de los libros de la sabiduría que les permitía interpretar visones y sueños.

Pasado el tiempo previsto, el rey Nabucodonosor los temó a su servicio y cumplieron muy bien el papel de aconsejarle en todo lo que les proponía.

En todo este relato destaca la protección de Dios sobre estos cuatro jóvenes que le fueron fieles en las circunstancias difíciles que nos relata este pasaje. La fidelidad a Dios tiene su premio.   

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

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