Celebración de las Confirmaciones en nuestra parroquia.

Una tarde de gracia y Espíritu Santo

El pasado miércoles, 17 de junio, nuestra parroquia se vistió de fiesta para celebrar el Sacramento de la Confirmación. Fue, sin duda, una tarde verdaderamente hermosa. A las 19:00 horas, el templo se nos quedó pequeño; la iglesia estaba absolutamente abarrotada, con mucha gente participando de pie, pero unida en el mismo espíritu de alegría y oración para acompañar a nuestros jóvenes en este día tan especial.

Tuvimos el inmenso honor de contar con la asistencia y la guía en la celebración de nuestro señor obispo, Don Eloy. Su presencia es siempre un regalo y un motivo de profunda gratitud recibir su visita pastoral por segunda vez en nuestra comunidad.

Con él presidiendo la Eucaristía, un total de veintiocho jóvenes recibieron la fuerza del Espíritu Santo. Fueron confirmados seis jóvenes de nuestra propia parroquia, acompañados por otros veintidós chicos y chicas de los colegios de La Salle y los Escolapios, en una preciosa muestra de fraternidad y comunión eclesial.

La celebración estuvo también arropada por la presencia de sacerdotes muy queridos por todos nosotros. Nos acompañó Don Luis Jaubert, a quien la comunidad conoce perfectamente por su enorme disposición y por sustituir con frecuencia a nuestro párroco. Asimismo, contamos con la presencia y concelebración de Paco Pepe, sacerdote jesuita, que vivió la tarde con especial emoción al ser familiar de una de las jóvenes confirmandas.

La música, como es habitual, ayudó a elevar el espíritu de toda la asamblea. Nuestro coro parroquial participó con gran entrega, regalándonos momentos de gran recogimiento.

Uno de los instantes más conmovedores se vivió durante el momento de la comunión, cuando resonó en la iglesia el canto «alza la mirada». Escuchar esa melodía fue un precioso eco espiritual de la histórica visita del Papa a Tenerife la semana pasada.

Recibir el Sacramento de la Confirmación es un paso fundamental y un compromiso valiente para los jóvenes de nuestra parroquia. Supone reafirmar su fe y dejarse guiar por el Espíritu Santo en su camino vital.

Damos gracias a Dios por esta celebración tan inolvidable, por las familias, por los catequistas que han preparado a estos jóvenes con tanto cariño y por toda la comunidad que ayer abarrotó nuestra iglesia.

¡Que el Espíritu Santo guíe, proteja y llene de sus dones a nuestros recién confirmados!

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