REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO
Jn 6, 51-58.
Verdadera comida y verdadera bebida
El Evangelio de este domingo nos sitúa ante una de las declaraciones más radicales de Jesús: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que coma de este pan vivirá para siempre”. Son palabras que no admiten medias tintas ni reduccionismos poéticos. Jesús no habla en metáfora; se ofrece como sustento real para nuestra existencia.
A menudo buscamos desesperadamente calmar nuestra sed de felicidad en recetas de autoayuda, en el éxito profesional o en un bienestar material que, en cuanto se consigue, demuestra su insuficiencia. Experimentamos un hambre profunda de sentido, de paz y de eternidad que ninguna agenda llena ni ningún logro humano puede saciar. Sufrimos, en definitiva, de una desnutrición del alma.
Celebrar el Corpus Christi es recordar que Dios no se quedó en las alturas observando nuestras carencias, sino que se hizo pan para poder ser digerido, asimilado y convertido en parte de nosotros. Comulgar es permitir que la vida misma de Cristo irrumpa en nuestra rutina, sanando nuestras zonas heridas y transformando nuestra fragilidad.
Recommended Posts
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO – CICLO A
12 de septiembre de 2026
¡Abrimos las inscripciones para la Catequesis 2026–2027!
9 de septiembre de 2026
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO – CICLO A
4 de septiembre de 2026

