REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD – CICLO C

Jn 16, 12-15.

CON RELACIÓN A NOSOTROS, TRINIDAD ES UNIDAD

Cuando se habla de la importancia que tiene la Trinidad en la vida cristiana, se está dando una idea falsa de Dios. Mi relación personal con Dios siempre será como UNO. En esta manera de hablar nosotros apropiamos a cada persona una tarea, pero todo en nosotros es obra del único Dios que es Espíritu.

Lo que experimentamos es que Dios es: Dios que es origen, principio, (Padre); Dios que se encarna (Hijo); Dios que se identifica con nosotros (Espíritu). Nos hablan de Dios que no está encerrado en sí mismo, sino que se relaciona dándose totalmente a todos y a la vez permaneciendo Él mismo. Un Dios que está por encima de lo uno y de lo múltiple.

Lo importante en esta fiesta sería purificar nuestra idea de Dios y ajustarla a la idea que de Él transmitió Jesús. Aquí sí que tenemos tarea por hacer. No podemos comprender a Dios, no porque sea complicado, sino porque es totalmente simple y nuestra manera de conocer es dividiendo y separando. Dios ni se puede ex-plicar ni com-plicar o im-plicar.

El Dios identificado con todos no es útil para ningún poder o institución. Pero debemos tomar conciencia de que ese es el Dios de Jesús. Ese es el Dios Espíritu, tiene como único objetivo llevarnos a la plenitud de la verdad-Vida, empujándonos a ser auténticos.

Lo que dice el evangelio de Juan, es la experiencia de los cristianos que llevaban setenta años viviendo esa realidad del Espíritu haciéndose presente en la comunidad. Ellos saben que gracias al Espíritu tienen la misma Vida de Jesús.

Es el Espíritu el que haciéndoles vivir, les enseña lo que es la Vida. Esa Vida es la que desenmascara toda clase de muerte (injusticia, odio, opresión). La experiencia pascual consistió en llegar a la misma vivencia interna de Dios que tuvo Jesús.

Fray Marcos

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