REFLEXIÓN DEL EVANGELIO – DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C

Lc 16, 1-13.

EL QUE ES FIEL EN LO POCO, TAMBIÉN EN LO MUCHO ES FIEL

El Evangelio de hoy previene contra la irresistible tentación del dinero. Bien lo vemos en la vida de hoy. Pero elabora también lo que podíamos llamar una “espiritualidad de lo poco”: EL QUE ES FIEL EN LO POCO, TAMBIÉN EN LO MUCHO ES FIEL. Nosotros tendemos a lo mucho. Creemos que teniendo mucho, sabiendo mucho, viajando mucho, hallaremos felicidad. Pero el evangelio sugiere que en lo poco hay un secreto, una sabiduría. El evangelio siempre a contrapelo, siempre contracultural.

¿No ha situado Jesús mismo su vida en lo poco? Pocos bienes, poco éxito, pocos discípulos, pocos aplausos, poco agradecimiento, etc. Así anunciaba la hermosura de un reino humilde, de una mesa donde los poco considerados tienen un puesto. Nosotros hemos magnificado su vida, pero, bien mirada, es poca cosa.

¿Cómo construir una espiritualidad de lo poco?

Cree con sencillez: no compliquemos inútilmente las cosas, creamos de manera sencilla en el evangelio, creamos sencillamente en la cercanía de Jesús a nuestra vida.

A veces los grandes teólogos dicen cosas hermosas sobre la espiritualidad de lo poco. Miremos lo que decía el teólogo K. Rahner: «La más pequeña sonrisa pura y delicada, que brota de no importa donde, desde un corazón recto, ante cualquier tontería de este mundo, refleja una imagen y un rayo de Dios. Es una señal del Dios vencedor, señor de la historia y de la eternidad. Del Dios cuya sonrisa nos demuestra que todo en definitiva es bueno». No es mal apostolado el de la sonrisa. Es poco, pero es algo muy valioso.

Fidel Aizpurúa Donazar

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