¿Por qué ayudar a los cristianos perseguidos y necesitados?
Historias reales de benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada
Testimonios de benefactores que sostienen la fe en los rincones más necesitados del mundo
Ayuda a la Iglesia Necesitada lleva 60 años en España sosteniendo a la Iglesia pobre, perseguida y necesitada gracias a la generosidad de benefactores como tú. Cada donativo, cada oración, cada pequeño gesto transforman la vida de la Iglesia y de sus comunidades porque hacen posible la presencia de Jesús y de su Palabra en medio de ellas. Hoy queremos dar las gracias a todos los que hacéis esto posible y presentarte a algunos de esos corazones generosos que comparten contigo esta misión de sostener a la Iglesia en sus necesidades.
«Ser benefactor de ACN es una forma concreta de amar con obras»
» Mª Dolores Cruz, benefactora desde 2024
“No puedo mirar hacia otro lado. Ser benefactora es mi manera concreta de vivir el Evangelio”
“Como madre y como creyente, no puedo vivir cómodamente mi fe sabiendo que hay hermanos nuestros perseguidos por amar a Cristo. Cuando conocí la labor de ACN, descubrí una forma concreta de amar con obras, no solo con palabras. Pensé: si ellos arriesgan su vida por Cristo, ¿Cómo no voy a ofrecer yo un poco de lo mío? Cada donativo es un acto de amor, un ‘no estáis solos’. Mientras Dios me dé fuerza, seguiré ayudando a los cristianos perseguidos”.
» Javier Abascal, benefactor y voluntario desde 2013
“La ayuda llega. Yo lo he visto”
“Soy médico y desde hace doce años soy también voluntario en la sede de ACN. Atiendo llamadas a benefactores y rezo a diario por ellos. He escuchado el agradecimiento directo de sacerdotes y religiosas que han recibido la ayuda. Eso me da certeza: la ayuda que entregáis llega. Por eso os animo a ser parte de esta obra”.
» Javier Serrano, sobrino de Blanca Santos, benefactora que dejó su legado a ACN
“Mi tía donó todo lo suyo a los cristianos perseguidos. Y toda la familia lo apoyó”
“Mi tía Blanca fue un ejemplo de generosidad”. Javier, sobrino de Dña. Blanca, nos contó que en una exposición de ACN en 2011, su tía descubrió la realidad de los cristianos perseguidos y decidió legar todo su dinero, sus bienes e, incluso, su casa a Ayuda a la Iglesia Necesitada. Nos cuenta que siempre vivió con entrega, ayudando a todos y cuando llegó el momento su familia supo que lo correcto era respetar y apoyar su decisión.
Detrás de cada benefactor, un motivo de esperanza
También Miguel Ángel, Carlos, Rocío, Ramón, Luis, David, Ignacio, Juan Arturo, Fátima y Juan Luis, Rosa y Pablo… Todos ellos, con sus palabras y acciones, nos recuerdan que el dolor de los cristianos perseguidos tiene que ser nuestra llamada para consolarles en la medida de nuestras posibilidades.
Unos donan de forma mensual o para emergencias puntuales, otros ofrecen Misas por sus intenciones, ayudando así a miles de sacerdotes en el mundo, y otros han dejado su herencia. Todos comparten un mismo deseo: sostener a la Iglesia que sufre, allá donde más se necesita.
Gracias a ti, el Evangelio llegará a los lugares más difíciles del mundo.
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