Así celebramos el Corpus Christi en nuestra parroquia y en la capital

Este pasado fin de semana, nuestra comunidad parroquial se vistió de fiesta y fervor para celebrar el Corpus Christi, el Día de la Caridad. Fueron jornadas de intensa actividad, convivencia, oración y, sobre todo, de manifestación pública de nuestra fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía.Todo comenzó muy temprano el sábado por la mañana.

Un nutrido grupo de nuestra parroquia se trasladó al centro de Santa Cruz de Tenerife para participar en la tradicional confección de las alfombras que adornarían el recorrido procesional.

Este año, nuestra comunidad tuvo el orgullo de confeccionar dos alfombras. Una de ellas fue realizada con gran entusiasmo por los niños de los grupos de catequesis junto a sus catequistas, reflejando la frescura y el futuro de nuestra fe. La otra alfombra fue obra del grupo de Hakuna Seniors, quienes con esmero y dedicación plasmaron un hermoso diseño sobre el asfalto. Ambas alfombras se sumaron a las realizadas por las distintas parroquias y colegios de la capital, convirtiendo las calles en un tapiz de devoción para el paso del Santísimo.

Ya por la tarde, tras la solemne misa en la Iglesia de la Concepción presidida por el Obispo de nuestra diócesis, el Santísimo Sacramento recorrió en procesión las calles bellamente alfombradas hasta llegar a la Iglesia de San Francisco, acompañando el caminar de toda la comunidad cristiana.

El domingo, la celebración se trasladó al corazón de nuestro templo. Además de las misas habituales del sábado a las 19:00h y el domingo a las 10:00h, el momento cumbre se vivió en la Eucaristía de las 12:00h. El templo registró una asistencia extraordinaria, en una misa sumamente concurrida, participativa y llena de alegría.

Al ser el Corpus Christi el Día de la Caridad, el grupo de Cáritas Parroquial tuvo un merecido protagonismo. Fue la ocasión perfecta para visibilizar su labor callada e imprescindible, y para agradecer de corazón la generosa colaboración de todos los fieles* que, a lo largo de todo el año, hacen posible sostener a las familias más vulnerables de nuestro entorno.

El colofón de esta hermosa fiesta fue la procesión claustral que realizamos en el interior del templo al término de la misa mayor. Aunque fue una procesión sencilla y discreta, resultó profundamente hermosa y sentida por todos los presentes.

Abriendo camino con la inocencia y la alegría de haber recibido a Jesús recientemente, varios niños y niñas de Primera Comunión participaron activamente, alfombrando el suelo con pétalos de flores ante el paso de la custodia.

El momento más emotivo se vivió cuando la procesión llegó al umbral del templo. Desde la puerta principal, mirando a nuestras calles, se impartió la solemne bendición con el Santísimo a todo el barrio, encomendando a Jesús Sacramentado la vida, los hogares, los enfermos y las familias de nuestra comunidad.

Agradecemos a todos los que hicieron posible este fin de semana tan especial: niños y padres, catequistas, Hakuna Seniors, Cáritas, niños y a cada uno de los feligreses que con su presencia y oración hicieron del Corpus Christi una verdadera fiesta del Amor.

¡Que Jesús Sacramentado siga bendiciendo nuestra parroquia!

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